La mayoría de piscinas verdes no se deben a un mal producto, sino a una cadena de pequeños errores: no medir el pH, echar cloro a pleno sol, pocas horas de depuración, filtro sucio, dosis calculadas a ojo y estabilizante acumulado. Estos son los quince más habituales.
Química
- Clorar sin mirar el pH. Con pH alto el cloro rinde muy poco (bajar el pH).
- Corregir el pH sin mirar la alcalinidad. El pH vuelve a subir (alcalinidad).
- Dejar que el cloro llegue a cero «solo un día».
- Usar solo tricloro toda la temporada. El estabilizante se acumula (ácido isocianúrico).
- Choques demasiado flojos. Mejor uno fuerte que tres a medias (choque).
- Echar el cloro a mediodía. El sol lo destruye: hazlo al atardecer.
- Mezclar productos o echarlos a la vez.
Filtración
- Pocas horas de depuración en pleno verano (cuántas horas).
- Filtro sucio o arena agotada (contralavado).
- Aspirar el poso del floculante en filtración en lugar de desagüe.
- Nivel bajo que hace aspirar aire.
Medición
- Tiras caducadas o guardadas al sol (cómo medir).
- Medir solo el cloro total y no el libre (libre y combinado).
- Calcular dosis sin saber los m³ (calculadora de litros).
Hábitos
- No cepillar nunca las paredes. Las algas se instalan donde no llega la corriente.
Si ya está verde: recuperar el agua verde. Para no olvidar nada: calendario de mantenimiento.